La probabilidad de hacer mal se encuentra cien veces al día; la de hacer bien una vez al año. Camelot
Si uno llegara a conocer un nuevo país, suponiendo México, y comenzara a conocerlo y encendiera la tele para revisar el noticiero nocturno, qué bárbaro, pensarían que estamos en un campo de guerra y batalla. Así me ocurrió un día que llegué a Madrid, chulona mía, el noticiero de 24 horas estaban escandalizados todo el día porque había habido una muerte de una jovencita. Todos los canales, impactados. Claro, allá eso no ocurre en comparación con México, donde 12 mujeres sufren de muerte diaria por feminicidios.
Me ocurrió antenoche, enciendo los noticieros y el de las 10:30 de Imagen con Nacho Lozano, comenzó todo trágico, de muertes y maldades.
EL PRIMER ACTO fue cuando un locochón en Teotihuacán, se sintió un tirador copiador de Columbine, como los gringos, y con la camiseta en memoria de esa maldad, tomó rehenes y logró asesinar a una turista canadiense y a él, o lo abatieron o se suicidó, decía el comentarista. La nota nos llevó a quienes ahora con sus celulares filman las escenas, gente huyendo, gente descendiendo por los empinados escalones, esa nota cubrió los primeros 13 minutos del noticiero. Teotihuacán significa, en náhuatl, “el lugar donde los hombres se convierten en dioses”. Hoy fue, por unas horas, el lugar donde un hombre decidió convertirse en juez de la vida ajena. La diferencia entre ambas definiciones es exactamente el tamaño del abismo que México tiene que cruzar antes del 11 de junio, cuando comienza el Mundial.
EL SEGUNDO ACTO: ocurrió después de la primera nota, de la chica que fue asesinada por el guardián del edificio, adonde había ido para conseguir trabajo, una crítica tremenda a la fiscala que es hermana de la familia bendita de Luisa María Alcalde, presidenta de Morena y el todo en familia retumbó en los centros la tierra, al sonoro rugir de las ineficiencias y crímenes. Apareció la familia del acusado que era un chivo expiatorio y apareció otro misterioso personaje, un hombre en el elevador con una jovencita a quien tocaba, todo eso filmado por la cámara interior.
TERCER ACTO. Unos agentes de la CIA, junto a investigadores mexicanos, habían muerto en accidente carretero. Las alarmas se prendieron porque, al parecer, aquí no operan agentes de la DEA, pero sí, son ellos los que les dan la información a los mexicanos, pues sus satélites y drones y espías-escucha, solo ellos lo tienen y poseen. Doloroso, porque combaten a la maluria, pero otra nota roja engalanó ese noticiero. Descansen en paz.
CUARTO ACTO. Unos rufianes armados entran a una pizzería y someten a un señor acompañado de una jovencita. Se arma la trifulca porque se quieren llevar a los dos y los empleados se defienden como pueden, con sillas se las lanzan y uno piensa en dónde demonios andan las policías que vigilan los lugares.
El noticiero ya llevaba más de 25 minutos, que es de duración media hora, antes que entre David Páramo, el de las cosas de los dineros.
Conclusión, si llegas a México y vienes del extranjero y enciendes la tele de la noche o la del día, hoy las noticias criminales de secuestros, feminicidios y enfrentamientos con los narcos, están a la orden del día.
Por sus noticias los conoceréis, diría Kamalucas, un filósofo de mi pueblo.
PD. Un saludo a un lector Notiveriano en Xalapa, Rafael Riaño Barradas, amigo de mi hermano Enrique, cuando estudiaron allá en la Prepa.











