Entrar a un expendio de libros usados es una experiencia única. Son espacios en donde reviven (o duermen como un bendito) cientos, miles de libros ya leídos o, por lo menos, ya ojeados y hojeados. Estos lugares que podrían haber sido destruidos por los bomberos de Bradbury o por los estalinianos de Wells o por los «comandantes» de la República de Gilead (El cuento de la criada, de Margaret Atwood), están enfrentando una dura prueba: mantener su estado de sacras reservas de la inteligencia y la creatividad históricas y literarias, o sucumbir al canto de las sirenas de los capitales que no encuentran barreras que los limiten.
Un curioso experimento sirvió para conocer mejor el mecanismo de «desaparición forzada» que amenaza especialmente a esos ejemplares que parecen reventar de llenas las librerías de usados.
Sucedió que, inesperadamente, a través de la empresa Biblio, llega a una de esas librerías de usados una oferta inusual: un pedido de alrededor de 1 000 libros antiguos, raros o difíciles de hallar. El dueño del negocio, asombrado, consulta con otros colegas y confirman que esos pedidos son cada vez más frecuentes. Entonces, mediante la empresa 404 Media, «especialista en medios digitales fundada por periodistas que exploran la influencia en que la tecnología moldea nuestro mundo», como se especifica en su portal, halló la manera de descubrir el embeleco: propuso una forma bastante más directa de averiguarlo: proporcionó al librero un AirTag de Apple, que escondió dentro de uno de los ejemplares antes de enviar el cargamento. A partir de ahí, solo quedaba vigilar su recorrido.
Y transcribo el proceso seguido: «El punto empezó a dibujar una ruta de miles de kilómetros por Estados Unidos. El cargamento salió desde un aeropuerto de California y reapareció junto al Milwaukee Mitchell International Airport, en Wisconsin, antes de pasar por un almacén de la empresa logística Trifinity cerca de Kenosha, donde permaneció unas dos semanas. Después comenzó a desplazarse hacia el oeste, aparentemente por carretera: el mencionado medio lo localizó cerca de Colorado Springs y más tarde en una parada para camioneros de Grand Junction. Al día siguiente llegó a Las Vegas y se detuvo en LAS8, un almacén de Amazon».
Como especialistas en descubrir historias increíbles, los periodistas de 404 Media siguieron el recorrido ya dentro de la empresa Amazon. Y allí encontraron algo desconcertante: Según reconstruyó 404 Media, «a partir de testimonios de empleados, en el extremo norte de LAS8 funciona una operación identificada internamente como VGT3, cuyo emblema es un tiranosaurio sosteniendo un libro abierto. Los trabajadores describen una actividad bastante concreta: reciben los ejemplares, registran sus códigos de barras o ISBN y los preparan para digitalizarlos. Parte del proceso consiste en retirar o cortar la encuadernación para escanear las páginas con mayor rapidez. El contenido queda digitalizado; el ejemplar físico, en cambio, queda destruido». (https://www.404media.co/the-404-media-podcast/).
La razón de este proceso o reproceso de los libros es bien explicada por el reportero de Xataka, Javier Marquez: «El recorrido del AirTag deja así una última paradoja. Algunos de los ejemplares de aquel envío eran raros porque existen pocas copias, porque tuvieron tiradas reducidas o porque están escritos en idiomas poco extendidos, y el propio librero recordaba que su valor podía ser histórico, intelectual o sentimental, además de económico. […] Lo que al principio podía parecer una inesperada buena noticia para quienes venden libros termina revelando algo distinto: también se están comprando para convertir sus palabras en datos. (https://l.xataka.com/fs7/17/08/26).
No parece que este caso sea excepcional. Un video de la dueña de una tienda de libros usados añade a la historia: Las empresas de inteligencia artificial están comprando bibliotecas completas, libros raros, libros antiguos, para escanearlos y después destruirlos. Para utilizar todo el conocimiento que puedan de los libros escritos por personas, y luego usarlos para su Inteligencia Artificial. Ha habido un aumento muy grande en ventas. Aquí, dice la vendedora de libros usados, todavía no llegan las personas de Elon Musk, pero un día van a llegar y me van a querer comprar todos los libros. Entonces, antes de que vengan, porque me van a sacar de aquí a billetazos, por eso, antes de que lleguen los de Elon Musk, vengan por unos libros, guárdenlos, hay que ser la Resistencia. (#salvaunlibro #somosla resistencia).
¿Resistir al destino?








