Desgraciarle la vida a los jóvenes

El título refleja también la vocación de la educación en México y la actitud de nuestros gobernantes, pasados, presentes y futuros (porque serán Mexicanos y llegarán a robar en lugar de pensar en su patria y sus habitantes)

He tenido la oportunidad de platicar con algunos jóvenes mexicanos que han logrado salir del tercer mundo e integrarse a las comunidades científicas y tecnológicas mundiales. Es decir, han dejado atrás la pertenencia al mundo mediocre al que tiene alcance la mayoría de los mexicanos por falta de oportunidades. 

Por desgracia, ese mundo mediocre en el que vivimos en México obliga a muchos ¨vivillos¨ a entender que sólo hay dos opciones en la vida, si se quiere triunfar, una es la de convertirse en delincuente, aprovechando las múltiples oportunidades que en el país deja la impunidad, falta de leyes, y desinterés gubernamentales por aplicarlas.  La otra opción es la carrera política, para poder hincharse de dinero de manera ilícita o cuando menos gozar de sueldos inmerecidos que jamás obtendrían en el sector privado, ese sector al que ellos mismos cuando están en el poder le niegan todo tipo de oportunidades. 

Imagina la frustración (por comparar a tu país) cuando platicas con una jovencita de Noruega, que te comenta como si fuera lo más normal del mundo, que ella se dedica a desarrollar una investigación que permita avisar anticipadamente, en intervalo de entre 30 y 10 minutos previos a un ataque epiléptico.   De momento quienes sufren este mal, saben que cuando un ataque viene en camino nada lo puede detener, pero saber diez minutos antes, les permite recostarse en un lugar dónde estén seguros, y prevenir desde una caída y golpe en la cabeza o una fractura, hasta morderse la lengua o cualquier otro colateral derivado del ataque.  Quién padece esta enfermedad o tiene familiares con ella, sabe de lo que hablo. 

Y esta chiquilla Noruega, que por cierto es un poco más alta que yo que mido 1.80, que habla perfectamente inglés, francés, noruego y algo de español, se ha dedicado como ingeniero a investigar los impulsos eléctricos del cerebro, para buscar patrones previos a los ataques epilépticos y está desarrollando mediante una Start Up unos parches que se pondrían en la parte posterior de la cabeza y podrían detectar señales de alarma para prevenir las consecuencias de un ataque epiléptico inesperado. 

Ella puede realizar su investigación sin vender el futuro de su empresa fundada en Noruega, gracias a fondos que se entregan a fondo perdido en su país provenientes de las ganancias de la lotería nacional, previa autorización de un comité que evalúa los proyectos que los jóvenes presentan, para decidir cuales merecen recibir fondos. 

¿Te imaginas si Maria hubiera nacido en México?  Un cerebro privilegiado, una mente fuera de serie, desperdiciada con la muy mediocre y cada vez peor educación pública. Ella no habría ni imaginado la posibilidad de llevar a cabo la creación de una empresa cuya finalidad fuera obtener parches funcionales como los que ya te comenté.  El gobierno mexicano, en caso de que ella hubiera logrado superar las barreras de una mala formación, no le habría otorgado los recursos para iniciar su investigación y tener un medio de vida en tanto entrega resultados.  Todos los funcionarios mexicanos preferirían robarse esos recursos que ofrecerlos a una estudiante soñadora.   A lo más que podría aspirar es a que algún tiburón se apropiara de su idea y proyecto, otorgándole un financiamiento miserable.   

Otro joven mexicano del que hablaré en artículo posterior, trabaja en el área financiera de una empresa propiedad de un extranjero en París.  Ellos encuentran negocios que tienen futuro, pero con mal presente, que quieran ser vendidos por sus propietarios. Su trabajo consiste entre otras cosas, en analizar si el negocio puede tener un futuro brillante, y si lo aprueba, se compra la empresa, se fondea y se busca un crecimiento rápido para después venderla a los gigantes de la industria a la que pertenece dicha empresa.   Parece fácil, pero imagina a un mexicano que llegó a París desde Bruselas, y que hoy toma esas decisiones con empresas de todo el planeta.   ¿Qué oportunidades tendría él si no hubiera tenido la suerte y la habilidad para aprovechar los momentos que se presentaron en su vida? ¿Cuántos jóvenes mexicanos piensan en un futuro así?   La mayoría ni siquiera sueña en ello, porque el entorno en México no permite conocer que hay algo más allá de la mediocridad y las tonterías que todos los días tienen distraídos a los jóvenes mexicanos.  ¿Cuál es la máxima aspiración de un jóvenes mexicano común y corriente?  ¿Saben que hay algo más allá de su horizonte? ¿Se atreven a soñar con un futuro mejor?   

Otro joven que me dejó impresionado es un mexicano que me explicó su trabajo en micro robótica avanzada.  Acaba de recibir su doctorado, y cuando le pregunto sobre que tema, me responde, con una larga explicación:  Los tumores cerebrales son muy difíciles de combatir, a veces su posición hace muy difícil hasta tomar una biopsia, mucho menos medicarlos u operarlos.  El camino para llegar a ellos siempre es línea recta, porque los instrumentos médicos son rectos, no hay manera de acercarse a un tumor en ciertas áreas sin generar daños en zonas importantes del cerebro. 

Él esta desarrollando un sistema de GPS para un micro robot que pueda penetrar en el cerebro, causando daños mínimos, pero que además se pueda mover en todos sentidos, lo cual permita al neurocirujano guiarlo por las zonas que menos daño causen, para acercarse a los tumores, y tomar biopsias en primera instancia. Posteriormente con el avance de la medicina genómica, se espera que a cada tumor se le determine su ¨veneno ¨, la medicina que lo pueda destruir, diseñada específicamente para el tumor, pero personalizada acorde al paciente, pues dos pacientes pueden requerir combinaciones diferentes de fármacos para destruir un tipo de tumor que ambos comparten.    

El micro robot llevaría detrás de él, una minisonda que permita administrar medicamentos directamente al tumor, sin afectar al resto del cerebro, y quizá algún día, se logre que todos los tumores cerebrales, incluso los más peligrosos y puedan ser vencidos.   El robot consta de varios módulos, pero es un mexicano quién está encargado en el módulo de localización y direccionamiento de ese micro robot médico. 

¿Te imaginas en México cuántos jóvenes piensan en este tipo de trabajos o proyectos? Todos menores a 35 años, ya con 10 años trabajando, soñaron con un mejor futuro, y el mediocre entorno de México no les ofreció la posibilidad de cumplir sus sueños, así que tuvieron que salir, se convirtieron en ciudadanos del mundo, reconocidos, apreciados y admirados por sus jefes, sus pares y sus subordinados.  

Si en la primaria, si en la secundaria, si en la preparatoria, si en las universidades, no se estimula el conocimiento científico, ¿Cómo van a competir nuestros mexicanitos con personas de todo el planeta? ¿Si en las escuelas al gobierno populista le interesa que nadie repruebe aunque nadie aprenda nada… cómo podrán nuestros jóvenes aprender y competir?  Los niños mexicanos saben que reprobarlos es violencia del profesor, saben que estudiar o no es irrelevante porque pasan de año. Saben que el conocimiento no importa en la ¨nueva escuela mexicana ¨.  Se les enseña a ser chambones y mediocres, lo cuál jamás romperá con la mediocridad del entorno de México. 

México podría ser una gran nación, su grave problema es que está gobernado por mexicanos mediocres, incompetentes y hambreados, que llegan al poder a robar y medrar, pero incapaces de ofrecer buenas alternativas para sus gobernados.  Y está poblado por habitantes que no aspiran a un México mejor, cómodos y felices en su mediocridad. Emocionados de ser reconocidos por sus pares (igual  de mediocres) como seres excepcionales. Muchos de los grandes líderes políticos o en cualquier rama social o académica resultan ser excepcionalmente MEDIOCRES. 

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