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Y Trump no vino.

Y Trump no vino.

El mexicano opositor a Morena, como buen mexicano, siempre espera que otro sea el que venga a resolverle sus problemas.  Cómodamente sentado comparte en sus redes de whats app, Facebook, X, Instagram, Threads, TikTok, Truth Social, Telegram, y demás que aparezcan, sus memes, y sus textos en contra del narco gobierno actual.  Esa misma posición cómoda desde su sofá, le da la respuesta:  NADA VA A CAMBIAR, PORQUE TÚ NO TE MUEVES. 

Y sí, el mexicano acostumbra quejarse pero no mueve un dedo para resolver el problema. Curiosamente, muchos miembros de ese grupo que hoy defino, opuesto y tan similar a la chairiza, estaban a la espera de que el presidente Trump hiciera justicia en México. Viniera a llevarse a tal o cual personaje para juzgarlo en Estados Unidos, como si Trump tuviera el mínimo interés en resolver los problemas de seguridad o justicia de México. 

Desde hace muchos meses escribía yo que eso es absurdo.  El presidente Trump es la cabeza visible de un grupo de intereses económicos y geopolíticos, que lo único que busca es su beneficio personal.   Si tiene suerte el pueblo americano, quizá alguno de esos intereses de grupo, se parezca a algo bueno para los norteamericanos, y si no, pues ellos tampoco cuentan. 

No vino nadie por Rocha Moya. No vino nadie por Adán Augusto, o cualquier otro de nuestros narco gobernantes. No detuvieron a Andy, ni hubo un operativo similar al que capturó a Maduro en la Finca La Chingada.   Ríos de tinta, millones de minutos en video, sesudos analistas dándole atole con el dedo a la oposición en la población.  A esa misma población que se queja de lo atolizados que están (según ellos) los simpatizantes de morena, bebiendo con fruición el atolito.  Ese atolito que les decía lo que querían escuchar, aunque no hubiera la mínima posibilidad de que sucediera. 

¿Y ahora que vamos a hacer, si el sacrosanto salvador de la patria, Mr. Trump nos dejó abandonados? Esa es la pregunta que surge de la orfandad de todos aquéllos que consideraron Tlatoani salvador al señor anaranjado.   La respuesta es muy sencilla, sentarnos cómodamente en el sofá, y continuar creyendo que con compartir información el país va a cambiar. Continuar compartiendo una y otra vez lo mismo. Soñar que con que ¨el otro¨ va a cambiar de manera de pensar, sin entender que ¨ese otro¨, ni siquiera le lo que compartes a los mismos de siempre que piensan como tú. 

Hace unos días alguien preguntaba cuál era el mayor problema de México. Mi respuesta fue contundente: De ninguna manera es el gobierno corrupto, tampoco son los criminales que suman cientos de miles, o quizá millones, el verdadero problema de México es que lo habitan mexicanos, esos mexicanos que han permitido que la patria se convierta en lo que hoy es.  Y mientras esos mexicanos no cambien, nada va a cambiar. 

Por lo tanto, puedes sentarte en tu sofá, seguir enviando propaganda anti gobierno a los que ya son anti gobierno. Puedes esperar que ¨el otro¨ lleve a cabo el cambio, porque tú no te vas a mover para lograr que tu patria cambie.  El problema, es que para ¨el otro¨, tú eres ¨el otro¨, y él esta esperando que tú seas el que haga los cambios, porque él está muy cómodo en su sofá, esperando que ¨otro¨ sea el que cambie al país. 

También puedes seguir disfrutando las fantasías de personas como los Ferriz, o Simón Levy, o todo el grupo de Atypical TV, -por mencionar los más famosos-, y sus copycats de menor audiencia.  Y seguir cómodamente sentado en tu sofá, esperando que esas maravillosas profecías se cumplan, para que lleguen a poder en México, esos mismos que pavimentaron el camino para que Morena y sobre todo AMLO llegaran al poder. 

No te olvides que antes de Morena gobernaron el PRI y el PAN. Algo no hicieron bien, que facilitaron la llegada de López Obrador.  Tuvieron la oportunidad de perpetuarse en el poder atendiendo a los electores, y no lo hicieron. Los desilusionaron.  Buscar el regreso de los anteriores, implica que regresen para pavimentar el camino para que llegue a palacio nacional alguien como AMLO, o peor.  Y ahí radica el problema, que cómo tú no te involucras en política, te sientes pequeño para enfrentar las fuerzas malignas que controlan el país, tampoco te atreves a aspirar a un gobierno mejor que los anteriores, aunque sí aspires a un gobierno mejor que el actual.  Sin entender que la solución no pasa por volver a pasado, salvo para reducir el poder del grupo saqueador actual. 

Quizá algún día, puedas darte cuenta que la verdadera solución puede llegar en unos 500 o mil años, cuando tus descendientes mexicanos comprendan los derechos y obligaciones que tiene el título de ciudadano de un país.  No pretendo que tú, tus hijos o tus nietos, comprendan que deben exigir con toda energía que las cosas cambien, no, eso sería obligarte a salir de la zona de confort. Sería obligarte a enfrentar tus miedos, esos miedos que darían pena a los mexicanos que dieron sus vidas por que tú tuvieras una patria digna de ser habitada por tí y por el resto de tus compatriotas.  No, ni por error pienso que podrías actuar como ciudadano, porque te conozco, porque sé que que para el Mexican promedio de hoy, es más fácil y más cómodo quejarse en redes, aplaudir que ¨le dijeran sus verdades¨ a la presidenta, a la gobernadora o al alcalde, aunque no cambie absolutamente nada.  Yo sé que eres feliz escuchando palabras aunque nada cambie.  

También entiendo que no confías en tus conciudadanos.  Tienes razones de peso para desconfiar. Sabes que traicionan a la menor presión, o a la visión de unos centavos. Por lo tanto, no te puedes organizar para que en conjunto se exija que las cosas cambien.  Además ya has visto, que si para los gobiernos anteriores, un reclamo social era digno de ser escuchado, hoy sabes que se puede reclamar y exigir una vez y ya, (porque hay que volver al sofá), y nadie te escuchará.  Las cosas no van a cambiar, porque eso exigiría que salieras a exigir y protestar todos los días. Porque tendrías que perder el miedo, no solo a peligros reales, sino a peligros imaginarios que te ayudan a volver al sofá con el pretexto de no exponerte.  Pero sobre todo, para que funcionara el inicio del cambio, no tendrías que protestar tu sólo, sino millones de mexicanos, y sabes perfectamente que eso, eso jamás sucederá. 

Por eso te invito a aceptar la realidad. Desde el sofá y compartiendo memes no vas a cambiar nada. Sin exigir no vas a cambiar nada. Es más, por comodino, flojo o temeroso, no vas a cambiar nada.  Acepta la degradación de tu patria. Acepta los riesgos para tí y tu familia, peor educación, peor atención en salud, peor seguridad, peores carreteras, peores reglas para trabajar e invertir, todo lo peor es lo que tienes que aceptar y abrazar, porque sabes en el fondo de tu corazón que no vas a mover tus pies para que México mejore.  Sabes que sólo vas a mover los dedos para compartir tus quejas y generar catarsis para tí.  Sabes que no hay verdadera oposición en México que enfrente a los criminales que se adueñaron de tu patria.  Sabes que en México ya no hay patriotas.  

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