La gran mayoría de los parisinos vivimos en departamentos de edificios de varios pisos pues, como en muchas capitales europeas, las casas en la ciudad son excepcionales y carísimas.



En estas circunstancias, adoptar un gato implica un cuidado especial para que no caiga por las ventanas o el balcón y para que soporte los cambios de clima que pueden ir de 10 grados bajo cero en invierno, hasta 37 grados en verano.



Según los servicios municipales de la ciudad de París, habría en la ciudad, alrededor de 250,000 gatos que forman parte de nuestras vidas y que muchos de nosotros consideramos como parte de la familia.

























