El menú tradicional francés se componía de entrada, plato fuerte, quesos y postre, todo acompañado de vino tinto o blanco, según el tipo de carne servido y, por supuesto, de pan.



La vida actual es tan agitada que ya no es posible comer de esta manera todos los días. Es por ello que los restaurants actuales proponen al cliente menús reducidos, principalmente a medio día.



Usted puede escoger entre dos fórmulas: entrada y plato fuerte o plato fuerte y postre y acompañarlo de una copa de vino o pedir simplemente una garrafa de agua de la llave, pues es gratuita. ¡Buen provecho!

























